viernes, 27 de enero de 2017

Pisando, pensando, con pulso.

¿quién compone los ruidos de las flores?
¿quién esparce los aromas de la mecánica?
¿quién hace con los dedos lineas en el aire?
¿quién aprieta con fuerza a un momento?
¿quién invoca al espíritu de la imagen?

cada golpe es sincronizado con la sonrisa
más sensual de la luna
soy simultáneo al baile de asteroides
puedo explotar sin dividirme
sin transpirar hierro fundido

¿nos movemos entre el abismo y la muerte?
¿un jefe curioso en su crueldad
inventa los excesos y regula el albedrío?

por esa duda mutilamos la eternidad
mientras sentados
y a nuestra espalda
esperan todos los milagros.

El mito del mal en estos minutos.

Todos los impulsos confinados de la cobardía civil acceden una vez al coraje, 
coordinados por los muchos silencios pudriéndose en la garganta. Hay algo hoy en día que logra que los sueños muertos, las humillaciones sepultadas vivas
y la indecisión latente ante la vida, se enfrenten una vez a la burla  de los vínculos familiares. El amor no confesado de la espalda por el látigo es de repente convertido en culto.

Esa persona que hasta hace un rato era la vergüenza de su linaje,
ahora acaricia la chance de ser un héroe. Ese que era el contorsionista rengo de las bravuconas reuniones, que anfitrionan ratas que pagan sus impuestos,
se desvirga de prestigio. Es felicitado hasta por sus enemigos.

Un alma que transcurría en la insignificancia, ahora gracias a sus puños segregadores y su obediencia a los deseos del periodismo, irrumpe en el éxito.

¿Cuál es el camino más corto hacia el respeto popular? ¿Cómo lograr ser una leyenda? Solo basta  matar a un negro de mierda. Matar negros es una forma de contener a las masas. Es un medio masivo de distracción. Ayuda a que muchos no caigan en el vacío y colma en algo los huecos del espíritu.

Así al fin se libera o se inventa una mentira libertaria el esclavo moderno multirracial. Que ve en la cabeza estallada contra el asfalto de otros esclavos y no de sus amos, un puente breve hacía la redención.

Linchando, los zombies de la moral sienten acceder a un novedoso sentido existencial. Dicen que la evolución se verifica descuartizando al sorete
que bosteza el culo del cuerpo social.


Con disparos se calla al miedo. En la galería del universo, la más sublime exhibición plástica es una cabeza ejecutada. Un enemigo estético nos ayuda a esconder mejor los secretos de la comunidad.

viernes, 20 de enero de 2017

Son blancos de mierda, pero ojo...Blancos de mente no de piel.

un villero siente en la órbita de su rostro
siempre la posibilidad de un balazo
percibe que hasta el viento lo rechaza
y la televisión dice que es su culpa
chantas que cobran millones 
por bufonear ante una cámara
le dicen a él 
que se dobla la espalda por centavos
que no se atreva a quejarse 

porque su columna erosionada 
es merecida y necesaria

y que esa espalda encima 

tan doblada no está
aun puede encorvarse  más

y seguir creyendo en dioses inválidos 

una obscenidad que para algunos es insoportable
para otros resulta productiva 
y materia prima de espectáculo
la tv y el cine renuevan sus guiones
para reírse de los pobres

la circunferencia de la villa miseria 
es un ojo inmenso enojado
una multitud observando y calificando
argumentando con flemas impudicas
lo que los villeros deberían hacer
lo que deberían comer 
como deberían hablar
callar, moverse y vestirse

y el villero convencido de su inferioridad
deambula cabizbajo entre las calles
creyendo que no tiene derecho a la pregunta

la reflexión y la denuncia son un privilegio
de los blancos de mente
orgullosos de ser los emperadores 
de los sueños y sus interpretaciones
para los villeros su vida está muerta
entre tinieblas anónimas 
transcurren sus hazañas
la blancura es el dios
al que hasta los negros y mestizos 
rinden pleitesía 
hundiendo su rodillas

los negros villeros no pueden ser
eso desencadenaría catástrofes aritméticas
¿quiénes serían los albañiles o policías,
si a los negros de repente, se les ocurre ser?
si el villero se atreve a luchar
son la historia y la ciencia misma sus contrincantes
la realidad lo perseguirá a donde vaya

el cielo lo vigila con odio

y si el negro villero puede escapar
llegará a una bifurcación 
y ahí tendrá el dilema de todo negro
¿se vive como esclavo
o se muere siendo libre?