jueves, 24 de marzo de 2016

Los desaparecidos son como estrellas.

Los desaparecidos son como esas estrellas
que guían a todos aquellos
que para caminar no necesitan una brújula
sino tan solo mirar al cielo

esferas celestes radiantes
que nos levantan la frente
y nos golpean el pecho
cuando aturde la desesperanza

ni todas las canciones del mundo
ni todos los poemas desenvainados
ni todos los colores abrazados en un mismo cuadro
podrían aliviar la huella de ese horror
pero nos queda al menos
el consuelo de la lucha por el recuerdo

Ese río ahí
al que la ciudad le da la espalda
se hizo con las lagrimas de agonía
de todos los compañeros torturados

verdugeados hasta el infinito del dolor
por cometer el delito más bello
soñar una balanza
con dos gramos de justicia

ese río gigante que está ahí
y que pocos miran
se tragó sin piedad los cuerpos
de adolescentes que en plena pubertad
fueron masacrados por desear la belleza

Ese maldito río fue el colchon final
de obreros obligados a morir
en rituales de terror que no imaginó
ni el arquitecto del infierno

donde se renovaron los métodos de la monstruosidad
y muchos no dudaron en aplaudir el calvario
y en justificar con cristo
a los bebes arrancados de sus madres

miles en secreto bailaban
el carnaval de la muerte
y simularon estar sordos
cuando los gritos de desgarro
quebraban el viento
y aturdían al firmamento.

almas con nata aun sienten nostalgia
de esos macabros y eternos años
pobres de ellos que con sobredosis de miedo
reducen a piedra y obediencia
todo lo blando del espíritu humano

pobres de esos
que sueñan un jardín
donde los pájaros no canten
sino que repitan al unisono;
¡si señor!
¡si señor!
¡si señor!

domingo, 13 de marzo de 2016

Un triunfo de la democracia.

se quejan y sobra trabajo para los negros de mierda
aumenta al infinito la demanda de vigilantes
cada dia abren miles de nuevas garitas
vienen a cuidar el cemento de nuestro valle

en el mismo instante del amanecer se despierta
la sumisa caravana de albañiles y cartoneros
y ese nuevo ejército de sombras
guardianes del modelo familiar moderno
que orgulloso saldrá a cazar pibes chorros

no se pueden quejar los negros de mierda
si quieren trabajo ahí lo tienen
luego de un leve formulario
los aguarda el puesto en la policía local

la batalla contra el delito ya está ganada
casi todos los villeros van en camino
a terminar como custodios del capital

¿y en el futuro de donde saldrán los albañiles?
¿de quién hablará el simulador del noticiero?
¿de quienes se burlará la gente los viernes a la noche?
¿a quién evangelizará el trabajador social?
¿quienes edificarán y luego habitarán las cárceles?
¿con quién lavará culpas el artista?







lunes, 7 de marzo de 2016

A los que nos llenan el inventario ontológico.

Ha cambiado el sabor de la balas
ayer tenían el disfraz de Keynes
hoy volvió el perfume de Ricardo.

Pero siempre fue similar
el ritmo sexual del plomo,
su polígono de tiro se enciende
según el aroma de las pieles.

la muerte garcha todos los días
tiene un orgasmo en cada queja
su libido arde en la resignación.

No estamos dormidos ni tristes
si la mayoría anda sonriente por la vida
y se la pasa hablando, bebiendo y bailando
con la agenda completa.

Y si estamos muertos
nadie admite su cadáver
no se trata de despertar
si todos andan super despiertos
nadie dice que no sueña
nadie se ríe del curriculum
ni se come el documento.

En esta selva de fibra óptica
el amor aun no fue inventado.
La policía es lo más suave
frente a esa oscura pared
escondida en el periodismo.

Esos que nos imponen la receta para sufrir
y nos llenan el inventario ontológico
eso que en nombre de la política
ridiculizan la política.

Los vestidos mejor diseñados
los atletas más veloces y bizarros
no rinden cuentas al espejo
y de ellos es la religión.

Creadores del criterio publicitario
deciden el futuro de la materia
por lo tanto;
¿Cual será la nueva bastilla a incendiar?



jueves, 3 de marzo de 2016

A mi parte cobarde

a ese lugar mío refugio de todos
menos de mi tristeza
a esa voluntaria fatiga
y devenir mendigo
sueños inválidos
ahí donde soy
la resignación de no verme 
y aceptar mis desechos

dentro mio habita un sol sin calor
una luna sin noche
un látigo sin dios
las rejas me dejaron los ojos así
de agrios

y sin lo agrio
¿qué sentido tendría la dulzura?

¿qué sería del mar sin la sal?
¿qué sería del hombre sin los pecados?
¿qué sería de los pecados sin el hombre?

a esa parte de mí ya destruida
y sin albañiles
amante de las madrugadas
pero que nunca llenan el tiempo

un camino sin luces en el horizonte
sin hospital para dejarse morir
sin religión 
para fantasear resurrección.