viernes, 31 de octubre de 2008


Lo tomo como un consuelo aunque sea imaginarlo y no tanto como soñarlo, porque es duro aca el camino hasta el sueño.
Escribo y el tiempo se consume, algo raro esta pasando.
No se escuchan discusiones (aunque se presienten broncas).
La visita por el día de la madre y la hermosa marihuana que pinto a rolete parece simular que regó de paz toda esta cueva.

Los barrios y las villas nunca se van a adaptar al desprecio de las ciudadanías que aman pertenecer al poder, a los que estafan con diplomacia y obedecen a un cargo.
Si en el mercado de tracciones de mentiras absolutamente todos consumen orgullo
Yo ofrezco entonces que me enamore de la hermosura de la vida sin restricciones.

No acepto que escondas tus ojos, no acepto que inventes sonrisas.
Si esto es otro planeta existe la misma noción de violencia que la de afuera.
¿a quien le hace mal la compañía? ¡yo necesito compañía!
Serán las puñaladas y el ritmo marginal
O lo anormal del arte marginal lo que haga brillar mis días.
Como me odia la rutina esa esclava que tanto tiroteo.

Camilo Blajaquis

4 comentarios:

diseño dijo...

muy buen blog!! te felicito!!

Anónimo dijo...

drogon

Su soldado dijo...

Y... cada estrato social tiene su droga... como en un mundo feliz, vivimos anestesiados para no sentir toda la mierda que está alrededor.Y así nos estamos transformando en esta maquinaria humana-hiper-tecnológica que aniquila humanos y enseña mentiras en los colegios. Me gusta tu poesía, me identifico mucho con ella. resién te vi en canal encuentro y me emocionaste. Creo que los dos venimos de cárceles diferentes; vos la cárcel de tiempo completo y marginados, yo de la diurna y fantasiosa que es el Colegio Carlos Pellegrini. Vos necesitás un poco de ciudad, por eso vas a la universidad ahora, yo necesito un poco de villa, por eso habiendo terminado hace un año todavia adeudo 5 materias y quiero ir a la villa a enseñar música. Espero que leas esto. En la pagina de perros de la calle te mandé fuerza; pero creo que tenés más que yo, espero que la vida nos cruce alguna vez, llevando la misma bandera del arte por todos los rincones del mundo. Tu siempre amigo, Anibal Jelen.(casualmente estuve pensando en estos días en un nuevo nombrepara mi, si se te ocurre uno me encantaría escucharlo)Saludos, comandante! Y Bob Marley lo acompañará siempre, porque están hechos del mismo barro!

Anónimo dijo...

Sos y serás un triste falopero