las villas son montañas de personas
apretadas contra el silencio
apretadas contra el silencio
y una mezcla
de gritos inofensivos
de rabia muda
de gritos inofensivos
de rabia muda
no puedo pensar ni escribir
tan tranquilo
viviendo con la muerte al lado
el habito domina
nadie ya quiere llorar a los
muertos
acá se agotan las reservas de
lagrimas
al rato que naciste
aprendes a domar el estruendo
te acostumbras a estrechar la
mano
que mañana estará fría
un basural de cicatrices
que se conforma con la piedad
de los turistas
jardines públicos de la miseria
donde sorprende la escasez de
locura
y persiste una voluntad de
vivir
incoherente con los síntomas
el precio de la
servidumbre
se disfraza de algarabía
se baila más y mejor
en la sedes de la plebe
donde la vida es agonía.










